30 de julio de 2016

Conclusiones

No sé nada. Todo lo que sé son conclusiones. Y conclusión viene de concluir. Cuando llegas a una conclusión es que algo ha terminado. Y si ha terminado, ya está, no vale para el momento siguiente.

En cambio, utilizamos las conclusiones como puntos de apoyo, como inicio, como base. Decimos "he llegado a la conclusión de que..." y encima de eso construimos un castillo.

Una conclusión es una conclusión, un cierre, una clausura, un final. Y las cosas, cuando terminan, regresan al 0, vuelven a la nada de la que un día surgieron.

Una conclusión es un círculo cerrado, es un 0, no es un 1.

No hay nada fijo que sea fiable. Nada de lo que ves es verdad más allá del instante en que lo ves. No hay puntos de apoyo estáticos, el único punto de apoyo real es dinámico, y es al mismo tiempo estático en su dinamismo, y dinámico en su estatismo.

No hay ninguna conclusión que sirva para nada. Ninguna conclusión es verdad. No hay ningún "a partir de ahora...". Porque todo lo que hay es este instante, y al decir "a partir de ahora..." estoy abriendo el tiempo. Una conclusión cierra el tiempo, regresa al 0, me deja en este instante. El "a partir de ahora..." que surge inmediatamente es la mente tratando de abrir el tiempo de nuevo, de "cosificarme", de convertir el 0 en 1. Es la mente diluida tratando de reconstruirse, diciendo "ya lo tengo", y preguntándose "¿cómo puedo hacer que esto permanezca?, ¿cómo puedo estar todo el tiempo en el presente?", convirtiendo el instante en tiempo. Magistral. Muy sutil.