9 de febrero de 2017

Fue sólo un juego

Amanece un nuevo tiempo para la humanidad, en el que comenzamos a ver con gracia y con ternura lo que en su día fueron para nosotros problemas serios y horribles.

Ahora podemos ver lo absurdos que fuimos, y podemos reírnos de ello. Podemos hacer chistes con nuestras anteriores desgracias, y mirar al pasado como una tragicomedia de la que fuimos protagonistas.

Ahora podemos decir que fue sólo un juego, y que los cuentos ya no son necesarios. Que no tenemos que inventarnos historias alternativas para huir de la nuestra, que podemos vivir a tiempo real una vida maravillosa. Que no tenemos que esperar un futuro brillante que nunca llega, si tenemos los ojos abiertos a la luz de este instante.

Ahora que nos "hacemos mayores", puede despertarse incluso un rechazo a aquello que fuimos. Pero seguirá siendo una mirada adolescente, del que aún está en transición hacia lo nuevo. La madurez huele a cariño y respeto por todo aquello que dejamos atrás.

¿Cómo no amar la tierna inocencia del humano desempoderado, el amor protector, que intenta acurrucar con sueños el grito desgarrador de una realidad tan hostil?
¿Cómo no abrazar la ignorancia, y el infinito amor asomado tímidamente a unos ojos llenos de miedo?
¿Cómo no acoger los intentos infantiles de dar a los demás un mundo más bonito? ¿Cómo no amar nuestros tropiezos, nuestras esperanzas, nuestras metas galácticas con juguetes de la edad de piedra?

Todo era sólo ignorancia. Todo era sólo miedo. Siempre fuimos inocentes.

Dios olvidado de ser Dios jugando a ser Dios.

Fuimos hermosos aún siendo lo peor.




Inspirado en la canción "Me inventaré" , de Funambulista con Dani Martín.



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